Hache de silencio

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Aquí se besa, se acaricia, se saliva, se lubrica
aquí se araña, se desgarra, se llora, se moquea
aquí se muerde, se grita, se suda, se eyacula
aquí violencia y ternura, aquí el incendio
aquí el placer de ser cuerpo
aquí ves dios al desnudo
aquí da gusto morir
aquí me quedo.

Tina Suárez Rojas

Aquí se besa, se acaricia, se saliva, se lubrica

aquí se araña, se desgarra, se llora, se moquea

aquí se muerde, se grita, se suda, se eyacula

aquí violencia y ternura, aquí el incendio

aquí el placer de ser cuerpo

aquí ves dios al desnudo

aquí da gusto morir

aquí me quedo.

Tina Suárez Rojas

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El mundo es tan gris como mi asco.
Las palabras son los puntales de mi abulia.
Pero son –lo he dicho, lo repito– lo único que tengo.
Roger Wolfe

El mundo es tan gris como mi asco.

Las palabras son los puntales de mi abulia.

Pero son –lo he dicho, lo repito– lo único que tengo.

Roger Wolfe

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Violencia

Mi hija (año y medio) procuramos que nos vea
en los momentos buenos o mejores:
cuando nos abrazamos y besamos,
cuando las cosas discurren con lisura y eficacia,
cuando no hay gritos ni vajilla amenazada,
cuando nuestro roce cotidiano es fluido
y no hay asperezas que nos hagan estallar.
Es obvio que lo otro –lo regular, lo malo, lo peor–
también lo ve, y lo oye; pero creo
que después de todo
no nos las arreglamos
demasiado mal.
Es alegre, nuestra hija; y no hay foto ni momento
en que no sonría.
Le ha dado, quizá por todo ello,
por abrazar a otros críos cuando los ve.
Se lanza sobre ellos, los envuelve
con los brazos y les planta un beso en la mejilla.
A cambio de sus esfuerzos ya le han dado
algún que otro tortazo.
Delante de los ufanos padres en cuestión.
Y ayer llegó, a modo de confirmación definitiva,
la guinda del patrón de conducta habitual:
una niña, algo mayor que ella,
al verla repartir sus holas y sus besos
entre un grupo de críos,
se volvió hacia un niño y le susurró en voz baja:
«Esta niña es tonta.»

Me hubiera gustado
estamparle la jeta en el asfalto.
Y a sus progenitores
machacarles luego la cabeza.

Pero a eso
lo hubieran llamado
violencia.

Roger Wolfe - El arte en la era del consumo

Violencia

Mi hija (año y medio) procuramos que nos vea

en los momentos buenos o mejores:

cuando nos abrazamos y besamos,

cuando las cosas discurren con lisura y eficacia,

cuando no hay gritos ni vajilla amenazada,

cuando nuestro roce cotidiano es fluido

y no hay asperezas que nos hagan estallar.

Es obvio que lo otro –lo regular, lo malo, lo peor–

también lo ve, y lo oye; pero creo

que después de todo

no nos las arreglamos

demasiado mal.

Es alegre, nuestra hija; y no hay foto ni momento

en que no sonría.

Le ha dado, quizá por todo ello,

por abrazar a otros críos cuando los ve.

Se lanza sobre ellos, los envuelve

con los brazos y les planta un beso en la mejilla.

A cambio de sus esfuerzos ya le han dado

algún que otro tortazo.

Delante de los ufanos padres en cuestión.

Y ayer llegó, a modo de confirmación definitiva,

la guinda del patrón de conducta habitual:

una niña, algo mayor que ella,

al verla repartir sus holas y sus besos

entre un grupo de críos,

se volvió hacia un niño y le susurró en voz baja:

«Esta niña es tonta.»

Me hubiera gustado

estamparle la jeta en el asfalto.

Y a sus progenitores

machacarles luego la cabeza.

Pero a eso

lo hubieran llamado

violencia.

Roger Wolfe - El arte en la era del consumo

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La poesía

es un arma

cargada de futuro.

Y el futuro

es del Banco

Santander.

Roger Wolfe